El informe The Value of AI 2026, elaborado por SAP y Oxford Economics y publicado el 25 de septiembre, confirma una preocupación que hasta ahora era más intuición que dato: las organizaciones temen que el uso intensivo de IA debilite el criterio y la capacidad de decisión de sus empleados. El 79% de las empresas considera que aprovechar la IA exige transformar el trabajo más allá de la formación técnica, y el 78% admite que sus programas de capacitación no avanzan al ritmo de las herramientas.

El dato que más debería preocupar a Marta no es ese: solo el 12% de las organizaciones se considera capaz de gobernar la IA de forma eficaz. Mientras tanto, el 54% ya ha tenido problemas por uso no autorizado de IA -shadow AI-, y en el 48% de esos casos hubo fuga de datos o exposición de propiedad intelectual. Un 38% sufrió vulnerabilidades de seguridad derivadas y un 34% incumplimientos normativos.

Esto no es un problema exclusivo de multinacionales. Una pyme donde cada empleado usa ChatGPT, Copilot o Claude por su cuenta, sin política de uso ni supervisión, corre exactamente el mismo riesgo de shadow AI que describe el informe, a menor escala pero con el mismo efecto: nadie sabe qué datos ha visto cada herramienta ni qué se ha hecho con la respuesta.

No todo es alarma sin movimiento: el 75% de las organizaciones del estudio ya implementa programas de reciclaje de competencias, y el 66% cree que habilidades como el pensamiento crítico y la colaboración serán más determinantes que el manejo técnico de una herramienta concreta. El 69% ya identifica qué puestos se benefician más de la IA, aunque eso no equivale a controlar qué hace cada persona con ella.

El informe diagnostica el problema pero no da la receta operativa. Para Marta, la traducción práctica pasa por decidir qué herramientas de IA están autorizadas explícitamente en la empresa, qué tipo de datos no pueden pasar por ellas, y quién revisa el trabajo antes de darlo por bueno, sobre todo en tareas donde antes decidía una persona con criterio propio y ahora decide una IA sin que nadie lo verifique.

Antes de ampliar el uso de IA en tu equipo esta semana, comprueba si puedes responder con datos -no con intuición- a tres preguntas: qué herramientas de IA usa tu equipo hoy, qué información les llega, y quién revisa sus resultados antes de que lleguen a un cliente. Si no hay respuesta clara, el 54% de shadow AI del informe ya te incluye.