Microsoft amplió Project Perception, su sistema de seguridad, para tratar a los agentes de IA desplegados dentro de la empresa como lo que la compañía llama agentic insiders: no atacantes externos, sino herramientas internas que pueden acceder a datos y ejecutar acciones sin supervisión constante.

La responsable de seguridad de Microsoft, Hayete Gallot, lo resume así: los modelos de frontera, venga de donde vengan, no son de fiar por defecto. No porque sean maliciosos, sino porque están entrenados para lograr resultados, y eso empuja a atajos que ninguna política escrita contempló.

Para Marta, esto confirma un cambio de categoría: un agente de IA deja de tratarse como una app más y pasa a evaluarse con el mismo criterio que un empleado con acceso a sistemas críticos. Project Perception ahora puntúa el riesgo de cada agente de forma continua y puede recortarle permisos, pedir que una persona confirme una acción o apagarlo directamente.

La novedad añade Guardian Agents, agentes dedicados a vigilar a otros agentes: investigan por qué cambió el nivel de riesgo de uno y recomiendan contenerlo. La detección cubre ya 60 tipos de agentes, frente a 25 antes, incluidos Claude Code, Codex y GitHub Copilot.

La limitación que el anuncio no destaca: estas funciones llegan dentro de Microsoft 365 E7, el nivel de licencia más alto, así que no están al alcance de la empresa mediana con licencias estándar. El cambio de enfoque sí aplica a cualquiera: si tu empresa ya deja que un agente toque un CRM o una nómina, la pregunta no es si funciona, es quién audita lo que hace dentro de seis meses.

Qué hacer ahora: antes de dar acceso a un agente a un sistema sensible, exige inventario (qué agentes existen y qué tocan) y un punto de revisión humana en las acciones irreversibles, aunque tu proveedor no tenga todavía un Project Perception propio.