Meta lanzó Muse, su asistente de IA personal, el 8 de septiembre: hace compras, reserva viajes y rellena formularios en nombre de quien lo usa. En 13 días sumó 2,5 millones de descargas. El 22 de septiembre, el investigador Patrick Wardle confirmó que Meta parcheó en menos de 24 horas un fallo que permitía a malware local secuestrar el token de autenticación de Muse en Mac sin pedir permisos especiales.
Meta clasificó el fallo como escalación de privilegios local, no como un ataque remoto, y lo cerró antes de que trascendiera. Pero el parche resuelve el síntoma, no el problema de fondo: Muse puede conectarse a servicios externos con las credenciales que le entrega un empleado, y esa actividad no pasa por ningún panel de administración visible para el departamento de seguridad.
Para Marta, esto cambia la pregunta que hace a cualquier proveedor de IA antes de aprobarlo: ya no basta con preguntar si usa OAuth. Las claves API que un empleado entrega a un asistente de IA no generan ningún registro OAuth, así que los controles que solo vigilan ese protocolo no las detectan. Amazon ya bloqueó Muse en su plataforma el 20 de septiembre citando este mismo riesgo de captura de credenciales.
VentureBeat probó Muse creando una aplicación de gestión de tratos comerciales con solo siete indicaciones de texto, sin escribir código, y la herramienta llegó a mover cifras de cuatro operaciones valoradas en 140.000 dólares. Es la misma facilidad de uso la que preocupa: cualquier empleado sin perfil técnico puede conectar un asistente personal a un sistema de la empresa en minutos, sin pasar por IT.
Menos del 12% de las empresas tenía en junio un producto de identidad específico para agentes de IA, según investigación previa de VentureBeat. Sin ese control, el acceso que crea un asistente personal queda invisible hasta que alguien revisa a mano los registros de emisión de claves y la actividad del conector, algo que casi ningún equipo de seguridad hace de forma rutinaria.
En los próximos 30-90 días, pide a IT un listado de qué asistentes de IA personales ya están conectados a herramientas de la empresa a través de claves API, no solo de inicio de sesión con Google o Microsoft. La lista, probablemente, será más larga de lo que esperas, y es el primer paso antes de escribir una política de acceso para agentes de IA.