Una encuesta a la comunidad CIOs Disruptores, realizada entre junio y septiembre de 2026, sitúa la IA como la prioridad de los CIOs con más consenso este año: el 84,4% de los responsables de tecnología la marca en primer lugar. Es la cifra más alta de cualquier área tecnológica evaluada. El problema aparece en la siguiente pregunta: solo el 28,1% de esas mismas organizaciones se considera en fase consolidada o avanzada en IA y automatización. El 59,4% sigue en fase de desarrollo, y un 12,5% admite estar todavía en el arranque.

La comparación con otras áreas es la parte que más debería incomodar a dirección. En ciberseguridad, el 84,4% de las organizaciones ya está en fase consolidada o avanzada. En IA, esa cifra cae a menos de un tercio. La misma encuesta muestra que el 87,5% de los CIOs sitúa "convertir la inversión en IA en valor real" entre los temas centrales de sus comités de dirección, con más de la mitad dándole la máxima prioridad.

Y ahí aparece el dato que da título a este análisis: un 31,3% de los CIOs percibe una distancia elevada entre lo que se ha invertido en IA y los resultados obtenidos. Es el desfase más alto de todas las áreas medidas en la encuesta, por delante de gobierno del dato y de ciberseguridad.

Para Marta, esto no es una sorpresa, es una confirmación con números de algo que probablemente ya intuye en su propia organización: la presión por mostrar avance en IA está superando la capacidad real de convertir esa inversión en procesos que funcionen. La consecuencia práctica es que cualquier propuesta de nueva inversión en IA que llegue a dirección va a chocar primero con esta pregunta, no con el precio de la herramienta.

Lo que la encuesta no dice es igual de importante: no aclara si la brecha viene de mala elección de proveedor, de falta de preparación de los datos, o de expectativas mal calibradas desde el principio. Sin ese diagnóstico, cualquier plan para cerrar la brecha corre el riesgo de repetir el mismo patrón: comprar herramienta, no medir, y volver a preguntar por resultados seis meses después.

Señal de acción para los próximos 30-90 días: antes de aprobar una nueva herramienta de IA, exige que el caso de uso lleve una métrica de referencia y una fecha de revisión, no solo un objetivo declarado. Es la única forma de que la próxima encuesta de este tipo no vuelva a poner a tu empresa en ese 31,3%.