Uber ha ampliado ChatGPT Work de un piloto de 1.000 personas a más de 30.000 empleados en toda la compañía, según anunció OpenAI el 22 de octubre. El despliegue conecta con Google Drive, Gmail, Calendar y Slack para investigación, briefings de reuniones, presentaciones y análisis de datos. El modelo por defecto es GPT-6.1 Sol. Los equipos de desarrollo siguen usando Codex aparte.
Para Diego y Carla, el dato relevante no es que Uber use IA: es cómo lo ha estructurado. Una biblioteca interna de instrucciones aprobadas, integraciones ya revisadas y formación específica por área -operaciones, finanzas, marketing, producto- antes de abrir el acceso. Es el modelo contrario al que usan hoy la mayoría de empresas: cada empleado prueba herramientas por su cuenta, sin criterio común, lo que la industria llama shadow AI.
El método es replicable en una empresa mediana sin el presupuesto de Uber. El proceso: listar las tareas repetitivas por departamento, aprobar entre tres y cinco integraciones concretas -correo, calendario, CRM-, documentar un puñado de instrucciones reutilizables y dar una hora de formación por función antes de abrir el acceso a todos. El orden importa: primero el criterio, después la herramienta.
OpenAI y Uber no han publicado coste ni resultados medibles, solo el método de despliegue. Antes de replicarlo conviene decidir qué integraciones puede ver cada perfil: el anuncio no entra en ese control de acceso, y ahí es donde más empresas pierden el control cuando escalan IA sin revisar permisos primero.