Make, la plataforma de automatización, pasó del 8% al 96% de adopción de IA entre sus más de 350 empleados en pocos meses. Lo contaron el 6 de agosto en su propio blog, con cifras poco habituales en este tipo de anuncios: el 72% de sus 32 proyectos internos de IA logró KPIs medibles, y el 88% de la plantilla valoró positivamente el empujón hacia nuevas capacidades.

El programa no dependió de comprar más licencias. Contrataron a una responsable de automatización e IA con mandato híbrido, técnico y de cambio organizacional, e insertaron "Samurai", expertos de IA a tiempo completo, en cada departamento con una regla 70-20-10: 70% del tiempo en proyectos de alto impacto, 20% en formación, 10% en mantenimiento.

La pieza que de verdad resuelve el problema que tiene la mayoría de pymes es otra: definieron métricas concretas de qué significa usar IA en cada rol, eliminando la ambigüedad que hace que la adopción se quede en un puñado de entusiastas mientras el resto de la plantilla mira desde fuera.

Lo que Make no cuenta es el coste de estructura: un rol dedicado más un experto de IA por departamento es una inversión de personal que una empresa de 30 o 50 personas no puede replicar igual. La versión aplicable a una pyme mediana es la lógica, no la plantilla exacta de puestos.

Qué hacer ahora: en lugar de copiar la estructura de Make, copia la métrica. Define, para cada rol de tu empresa, una frase concreta de qué significa usar IA bien este trimestre, y mide cuántas personas la cumplen antes de invertir en más herramientas.