OpenCode, herramienta de código abierto para programar con IA, confirmó el fin de semana que atacantes entraron en un sistema antiguo de su consola y afectaron al 1,4% de sus usuarios. El resultado inmediato: cargos no autorizados de cientos de dólares -algunos por encima de los 1.000- en las cuentas de OpenAI, Anthropic y Google de los afectados.

No es un caso aislado. India ya alertó este mes de agentes de IA accediendo sin permiso a sistemas de producción, y CrowdStrike atribuyó a un atacante con base en China el uso de un agente de pentesting con IA contra bancos surcoreanos. El patrón: las claves de API que dan acceso a modelos de IA se están convirtiendo en el objetivo, no el modelo en sí.

Para Marta, el dato que importa no es el incidente puntual, es la superficie expuesta: cualquier herramienta que guarde tus claves de OpenAI, Anthropic o Google en su propia consola -y no solo en tu entorno- multiplica el número de sitios donde una brecha ajena te puede costar dinero directamente.

Para Diego, que usa herramientas de código con IA para prototipar sin equipo propio de desarrollo, el aviso es doble: revisa qué cuentas de pago están conectadas a esas herramientas, y evita guardar claves de API en consolas de terceros cuando tu proveedor permite usarlas solo desde tu propio entorno.

OpenCode pidió a los usuarios afectados revocar y sustituir sus claves directamente en cada proveedor, no solo en la herramienta. Anthropic y Google bloquearon las claves que identificaron como expuestas; OpenAI trabajó con OpenCode para restaurar el acceso y reembolsar el consumo fraudulento. La empresa reconoce que aún no ha explicado cómo entraron los atacantes.

Revisa qué herramientas de tu empresa guardan claves de API de IA fuera de tu propio control -consolas de terceros, extensiones, plugins de automatización- y activa límites de gasto por clave en cada proveedor. Un tope de gasto no evita la intrusión, pero sí el susto de la factura.