La Guía Salarial de Iwantic, consultora de selección de talento digital y tecnológico, sitúa en Madrid el sueldo de un desarrollador de agentes de IA con entre dos y cinco años de experiencia en unos 60.000 euros al año. Un programador con la misma experiencia cobra alrededor de 43.000: una diferencia del 39%. Un arquitecto de soluciones de IA puede llegar a los 80.000 euros.
La guía añade perfiles que no existían hace dos años en este tipo de informes: AI Agent Developer, AI Solutions Architect, AI Functional Specialist, Data Platform Engineer y MLOps Engineer. Barcelona paga cifras similares a Madrid; Valencia, Málaga y Bilbao rondan un 9% menos, y Sevilla hasta un 16% menos en perfiles de IA y datos.
El titular habla de España, pero el 39% sale solo de comparar Madrid. Aun así, la tendencia de fondo se repite en distintas consultoras de selección: construir o mantener agentes de IA ya se paga como una especialidad aparte, no como una variante de programar. Para una empresa mediana que planea su primer agente interno, el coste de contratar ese perfil puede superar lo presupuestado si se calcula con tarifas de desarrollador generalista.
Para Carla, esto afecta directamente a la cuenta de resultados de cualquier proyecto de automatización con IA: el salario del perfil técnico es una partida que crece más rápido que el resto. Para Marta, es un argumento más a la hora de justificar ante dirección por qué un proyecto de IA cuesta lo que cuesta, con una cifra de mercado detrás en lugar de una estimación interna.
Antes de abrir una vacante de desarrollador de agentes de IA, conviene comprobar si el proyecto realmente necesita ese perfil a tiempo completo o si una plataforma sin código, con soporte puntual de un especialista externo, resuelve el mismo problema a menor coste fijo. La prima salarial no desaparece, pero se puede repartir entre varios proyectos en lugar de cargarla sobre uno solo.
Si hay un proyecto de agentes de IA en el radar para 2026, es buen momento para pedir una cifra actualizada a un par de consultoras de selección antes de fijar presupuesto, en lugar de partir de lo que costaría un desarrollador generalista. La diferencia entre ambas cifras puede ser la que decida si el proyecto se hace dentro o se externaliza.