OpenAI ha añadido soporte de extensiones de Chrome al navegador integrado de ChatGPT en su aplicación de escritorio. Desde el 18 de septiembre, cualquier persona puede instalar y anclar extensiones como 1Password sin salir de la ventana de ChatGPT. El navegador mantiene su propio estado, separado del perfil de Chrome del usuario, y las cookies que genera dentro persisten entre sesiones.

Para Carla, esto no es solo comodidad. Su equipo llevaba meses saltando entre ChatGPT y el navegador normal para gestionar contraseñas, rellenar formularios o consultar herramientas internas. Ahora ese salto desaparece. Pero lo que cambia el cálculo para una empresa mediana son los controles de administrador que llegan con la función: sin ellos, dar acceso de navegación a un asistente de IA sería un riesgo de seguridad demasiado grande para autorizar.

Los administradores pueden desactivar el navegador integrado, impedir que ChatGPT visite según qué webs, restringir el acceso al historial y bloquear la importación de contraseñas o cookies de otros navegadores. Estas reglas se fijan a nivel de sitio y el usuario no puede saltárselas aprobando la acción él mismo. Además, ChatGPT pide aprobación antes de entrar en una web nueva, salvo que ya esté autorizada.

Antes de activar extensiones para todo el equipo, revisa con IT qué sitios necesita visitar el asistente y bloquea el resto por defecto. Empieza por un grupo piloto, por ejemplo el equipo comercial, y decide caso por caso qué extensiones se instalan, en vez de abrir la puerta a todas desde el primer día.