El traslado manual de un pedido confirmado a una orden de producción es uno de los cuellos de botella más habituales en la industria. Alguien tiene que introducir los datos en el sistema de producción, comprobar los materiales disponibles, reservarlos y asignar la posición en la cola. Si hay errores en ese paso, los plazos se incumplen y planta trabaja con información incorrecta. Este proceso cierra ese gap de forma automática y sin intervención humana.
Cómo funciona
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Pedido confirmado
Al confirmarse el pedido, el sistema crea automáticamente la orden de fabricación con los datos del pedido.
Lo que cambia con Immoralia
Preguntas frecuentes
No es imprescindible tener un MES. El proceso puede funcionar con sistemas más simples como un ERP básico o incluso una hoja de cálculo estructurada como fuente de la cola de producción. Durante la implementación se evalúan los sistemas existentes y se diseña la integración más adecuada a la madurez digital de la empresa. En muchos casos, la implementación de este proceso es el primer paso hacia una mayor digitalización de planta.
El ahorro depende del volumen de pedidos diarios. En empresas con 5 o más pedidos diarios, el tiempo ahorrado en la transferencia manual puede superar las 2 horas por día. Pero el beneficio más importante no es el tiempo, sino la eliminación de errores: un error de transferencia que genera un retrabajo en producción puede costar mucho más que todo el trabajo manual ahorrado en un mes.
Es uno de los proyectos de mayor inversión del catálogo por la complejidad de la integración entre sistemas. Sin embargo, el retorno es también de los más altos: la reducción de errores, retrabajos y retrasos en planta tiene un impacto económico directo que en la mayoría de industriales supera con claridad la inversión en el primer año.
El tiempo habitual de implementación es de 3 a 4 semanas, que incluyen el mapeo de los sistemas existentes, el diseño de la lógica de transferencia, la integración técnica, las pruebas con pedidos reales y la puesta en marcha supervisada. La complejidad de los sistemas de origen y destino es el principal factor que puede ampliar ese plazo.
El proceso detecta automáticamente la falta de stock y puede configurarse para que actúe de dos formas: bloquear la creación de la orden y alertar a compras para que lance el pedido urgente, o crear la orden con el estado 'pendiente de materiales' y lanzar simultáneamente la alerta a compras. La decisión de qué hacer en cada caso se configura según la política de la empresa.