Mistral cerró el 8 de septiembre una ronda de 3.000 millones de euros para la IA soberana, liderada por Samsung Electronics, con una valoración superior a 21.000 millones. Es la mayor ronda de financiación jamás cerrada por una tecnológica europea, y casi duplica la valoración que tenía la compañía francesa hace un año.
A la ronda se sumaron Advent, BlackRock, el Gran Ducado de Luxemburgo y el fondo Scaleup Europe gestionado por EQT, junto a inversores ya presentes como ASML, General Catalyst, Lightspeed, Nvidia y Salesforce Ventures. Mistral opera en 20 países y cuenta con más de 125 empresas clientes, entre ellas Airbus, ASML y HSBC.
Para una empresa mediana europea, esto importa menos por el importe y más por lo que confirma: hay una alternativa de escala a los proveedores de IA estadounidenses, con clientes industriales grandes ya usándola en producción. Eso pesa en cualquier decisión de proveedor que tenga que considerar residencia de datos o cumplimiento del Reglamento europeo de IA.
El consejero delegado, Arthur Mensch, dijo a CNBC que el dinero se destinará a construir y poseer centros de datos propios, además de alquilar capacidad de cómputo adicional. Es una apuesta por controlar la infraestructura, no solo el modelo, lo que en teoría da más margen para ofrecer garantías de dónde y cómo se procesan los datos de un cliente.
Lo que el anuncio no dice es qué tan estable será el soporte y el precio para clientes medianos frente a los grandes contratos como Airbus o HSBC negociados a medida. Una ronda de financiación no es un compromiso de producto: sirve para escalar capacidad, no garantiza que las condiciones para una pyme se mantengan iguales.
La recomendación práctica para Marta o Diego que ya evalúan proveedor de IA: pedir a Mistral, o a cualquier alternativa europea, referencias de clientes de tamaño similar al propio, no solo los nombres grandes del comunicado, antes de firmar nada.