Dos ingenieros de Nokia hicieron una auditoría de código con IA sobre más de 50 millones de líneas del núcleo 5G de la compañía, usando Cursor. La tarea, publicada por Cursor el 2 de septiembre, llevó dos semanas. Nokia calcula que el mismo trabajo con el método habitual habría requerido más de una docena de especialistas y varios meses.

Para Diego, el dato que importa no es Nokia: es la proporción. Un proceso que exige un equipo grande y meses de dedicación se reduce a dos personas y dos semanas. En una empresa mediana, esa proporción es la diferencia entre acometer una revisión de código heredado y posponerla otro año por falta de recursos.

El equipo usó Cursor para dos tareas distintas. Primero, revisó una base de código híbrida en C, C++ y Go repartida en varios repositorios para trazar un plan de descomposición de una arquitectura monolítica. Segundo, un ingeniero construyó en menos de una semana una herramienta interna de gestión de proyectos, automatizando cerca del 80% de un flujo que antes coordinaban entre seis y diez personas.

El caso lo publica Cursor, así que conviene leerlo como estudio de parte: no menciona errores ni tareas donde el agente se quedó corto. Antes de replicarlo, delimita un módulo concreto del código heredado y exige revisión humana obligatoria del resultado, no una migración automática sin supervisión.