Anthropic anunció el 1 de septiembre que dará marcha atrás a la política de retención de datos que impuso en junio junto al lanzamiento de Fable 5: en vez de guardar el tráfico 30 días en sus propios servidores, las empresas podrán guardar esos datos en su propia infraestructura cloud -AWS, Azure o Google Cloud- bajo sus propias claves de cifrado.

El cambio llega después de que clientes de sectores regulados presionaran durante meses. Anthropic dice haber consultado a más de 100 clientes en 15 sectores, incluidos bancos como Citi, Wells Fargo y Mastercard, además de Salesforce, Visa y Snowflake. Para Marta, el dato relevante no es la lista de logos: es la señal de que el mercado empresarial está forzando a los proveedores de IA a ceder control sobre dónde vive el dato, no solo sobre cómo se usa.

El nuevo sistema, llamado Enterprise Frontier Safeguards, combina retención cero en los servidores de Anthropic con una capa de detección automática de uso malicioso: analiza el tráfico en busca de señales como credenciales robadas o intentos de desarrollar capacidades ofensivas, y manda la alerta directamente al cliente, sin que una persona de Anthropic revise el contenido.

No hace falta ser un banco para que esto importe. Antes de firmar o renovar un contrato empresarial con cualquier proveedor de IA, Marta puede preguntar exactamente lo mismo que pidieron estos clientes: dónde vive el dato, quién lo puede leer y qué pasa si hay un incidente. Es la plantilla de pregunta que ahora tiene precedente.

El despliegue no es inmediato. Anthropic habla de un lanzamiento por fases a partir de este otoño, sin fecha cerrada para todos los clientes, y el coste de almacenar, leer y escribir esos datos corre a cargo de la nube que elija cada empresa, no de Anthropic.

Vigila si Google, OpenAI o Microsoft responden con un movimiento similar en los próximos meses: sería la señal de que la retención de datos se ha convertido en un punto de venta competitivo, no solo en una cláusula de letra pequeña.