Microsoft empezó a medir el gasto en IA por empleado este verano: añadió una columna de "uso mensual" a un documento interno donde el equipo registra su compensación. Entre los 350 que compartieron el dato, uno de Soluciones para Clientes y Socios había gastado 28.000 dólares en 28 días — 1.000 dólares diarios, 93 veces la media del grupo (300 dólares).
El caso no es un fallo puntual. Es la consecuencia de meses incentivando el uso agresivo de Copilot y herramientas de IA sin poner límite al gasto. Algunos empleados empezaron a inflar deliberadamente sus paneles de consumo con instrucciones enormes, ventanas de contexto pesadas y consultas automatizadas: dentro de la empresa lo llaman "tokenmaxxing".
Para Marta el problema no es la anécdota, es la falta de gobernanza detrás. Si tu empresa mide la adopción de IA por volumen de uso, sin tope ni criterio de qué proceso lo justifica, estás midiendo ruido, no impacto. Cuanto más grande el equipo, más fácil que el gasto se dispare sin que nadie lo note hasta la factura.
Microsoft ya reaccionó: cada división tiene desde julio un límite formal de gasto en tokens por empleado, con la misma disciplina que aplica a cualquier otro recurso crítico. El vicepresidente ejecutivo de CoreAI, Jay Parikh, lo resumió en un correo interno: no se busca maximizar el uso de tokens, se busca que el uso tenga un motivo.
Antes de ampliar licencias de IA esta semana, pon un tope de gasto por usuario y revisa el consumo mensual por equipo, no solo el total: sin ese desglose no hay forma de distinguir a quien automatiza de verdad un proceso de quien solo infla el número para parecer productivo.