Cloudera preguntó en junio a 1.500 arquitectos empresariales y responsables de infraestructura de nueve países, incluida España, sobre el estado de sus proyectos de IA. El resultado para España es contundente: el 98% de las organizaciones españolas encuestadas retrasó o canceló al menos un proyecto de IA en los últimos doce meses por problemas de gobernanza y cumplimiento normativo.

El motivo no es la tecnología, es la base de datos sobre la que corre. El 84% de las empresas españolas reconoce que su arquitectura de datos necesita una revisión profunda para sostener la IA, doce puntos por encima de la media global del estudio. Y el 49% ya trasladó cargas de IA a entornos privados o locales en el último año, precisamente para recuperar ese control.

Para Marta esto no es una sorpresa, es una confirmación con cifra: el problema no es que el proyecto de IA no funcione en la demo, es que nadie puede explicar de dónde salió el dato cuando dirección pregunta. Para Carla es el argumento inverso al que suele usar: no se trata de justificar gastar en IA, sino de justificar por qué el proyecto se ha parado sin dejar de tener sentido.

El patrón conecta con algo que ya se repite en estudios similares: Gartner calcula que más del 40% de los proyectos de IA agéntica en marcha hoy no llegarán vivos a 2028, casi siempre por falta de control, no de capacidad técnica. La gobernanza dejó de ser un trámite legal y pasó a ser la condición para que un proyecto de IA sobreviva más de un año.

El estudio tiene un sesgo que conviene señalar: encuestó a empresas españolas de 250 empleados o más, no a la pyme pequeña, y lo pagó una empresa, Cloudera, que vende justo la plataforma que dice resolver el problema. Los datos son reales, la conclusión de qué comprar para arreglarlo no es neutral.

Qué hacer ahora: antes de aprobar el siguiente proyecto de IA, pide a quien lo propone un mapa de qué sistemas alimentan el dato que va a usar el modelo y quién es responsable de cada uno. Si nadie puede dibujarlo en una reunión, el problema no es el modelo, es la gobernanza, y frenar el proyecto hasta resolverlo es la decisión correcta, no un fracaso.