El Estado español, a través de la SETT (Sociedad Española para la Transformación Tecnológica), invirtió el 25 de julio en Sherpa.ai, una apuesta por la ia soberana para empresas españolas que entrena y ejecuta modelos de lenguaje sin que los datos salgan de los servidores del cliente. La ronda asciende a 18 millones de dólares, liderada por Forgepoint Capital, con Mundi Ventures, Ekarpen y Allegra Holdings como coinversores.

Para Marta el dato importa por el calendario: el 2 de agosto entran en vigor las obligaciones de transparencia de la Ley de IA europea, y elegir proveedor de IA deja de ser solo una cuestión de precio o de funciones. Sherpa.ai lleva más de una década trabajando con banca, sanidad, ciberseguridad y administración pública — sectores donde sacar datos de clientes fuera de España no es una opción, sea cual sea el modelo detrás.

La compañía ya trabaja con Indra, Caja Laboral, Unicaja y Prosegur, además del Instituto Nacional de Salud de Estados Unidos. El patrón se repite en el País Vasco: Multiverse Computing y Openchip recibieron inyecciones similares del mismo fondo antes de que venciera, el 30 de junio, el plazo para comprometer los fondos europeos de soberanía digital.

Lo que el respaldo público no resuelve: Sherpa.ai sigue siendo una empresa pequeña frente a los catálogos de OpenAI, Google o Anthropic, con menos integraciones y casos de uso publicados. Para Marta, esto se traduce en una alternativa real que evaluar en proyectos con datos sensibles, no en un sustituto automático de lo que ya usa el equipo.