Una investigación de VentureBeat entre responsables de IA empresarial mide algo que casi nadie audita todavía: cómo gestionan las empresas la identidad de sus agentes de IA. El 69% de las empresas admite compartir credenciales entre agentes en lugar de darle una identidad propia a cada uno.
El dato que debería frenar esa práctica: las empresas que comparten credenciales entre agentes registran incidentes de seguridad en el 63,5% de los casos, frente al 40,9% entre las que asignan identidad individual a cada agente. Compartir accesos no es un atajo neutro — casi duplica la probabilidad de un incidente.
Para Marta esto llega en el peor momento para ignorarlo: dos tercios de las empresas encuestadas ya permiten o están construyendo el despliegue automático de agentes a producción sin revisión humana previa. Solo el 5% dice confiar plenamente en sus propias evaluaciones internas, y la mitad ya desplegó un agente que superó esas pruebas y aun así falló delante de un cliente real.
La causa más repetida de una respuesta incorrecta del agente no es el modelo: el 57% de las empresas la atribuye a contexto incompleto, métricas que faltan o documentación interna desactualizada. El agente no falla porque razone mal — falla porque nadie le dio la información correcta para decidir.
La investigación también encuentra que el 71% de las empresas admite que una cuarta parte o menos de lo que llaman agentes completa de verdad tareas de varios pasos sin ayuda — el resto son asistentes conversacionales con otro nombre. Y ocho de cada diez empresas usan sus GPU propias a la mitad de capacidad o menos, un coste que rara vez se audita: solo el 44% rastrea el retorno real del cómputo que paga.
Qué vigilar en las próximas semanas: si tu proveedor de IA habla de agentes, pregunta cuántos pasos completan sin intervención humana y quién audita las credenciales que usan. La diferencia entre una identidad por agente y una credencial compartida ya tiene un número detrás, y no es pequeño.