Brooke Weddle, socia de McKinsey, resume el 23 de julio un patrón que se repite en las empresas que escalan la IA con éxito: concentran la transformación en uno a tres frentes, no en decenas de iniciativas paralelas. El resto queda atrapado en fase de prueba, con entusiasmo inicial pero sin mapa de dónde está el valor real.

Para Carla y Diego esto contradice el instinto de probar la IA en todos los departamentos a la vez. McKinsey observa que las empresas más sólidas montan un modelo operativo único, con un centro que junta negocio, finanzas, RRHH y tecnología, y mide el progreso con criterios comunes en vez de tratar cada proyecto como un experimento aislado.

La recomendación aplicada: antes de sumar una herramienta más, elige el proceso donde una mejora del 10% mueve la cuenta de resultados, y aparca el resto por ahora. Puede ser atención al cliente, facturación o generación de leads, pero uno solo, con una métrica que dirección entienda sin explicación adicional.

Weddle insiste en que una transformación de IA es, en el fondo, una transformación de personas: el riesgo no es la tecnología, es no rediseñar quién hace qué. Antes de tu próxima revisión de proyecto, pregunta cuántos frentes de IA tienes abiertos a la vez. Si son más de tres, el problema no es la herramienta, es la dispersión.