En un debate organizado por The Objective con la Cámara de Comercio de España, la consultora DPC 360 y la Universidad CEU San Pablo, apareció una cifra que resume el problema real de la IA en la pyme española: DPC 360 redujo del 55% al 32% el tiempo que su equipo dedicaba a tareas que no generan ingreso, gracias a automatizaciones. No fue la herramienta sola. Fue la herramienta más un cambio en cómo trabaja el equipo.

Juan Miguel Cuéllar, de la Cámara de Comercio, lo resumió así: "la cuestión ya no es si están digitalizadas o no, sino qué rendimiento le sacan a la digitalización". Es la misma conclusión a la que llegan, mes tras mes, los informes de adopción de IA en mercado medio: casi todas las empresas ya tienen algo de IA integrado, pero solo una minoría convierte eso en resultado medible.

Cristina Dopacio, de la CEU San Pablo, añadió el motivo: "la transformación digital no existe si no hay una transformación del talento". Comprar una licencia de IA y seguir organizando el trabajo igual que antes no cambia nada; el tiempo ahorrado se diluye en tareas nuevas si nadie rediseña el proceso alrededor de la herramienta.

Daniel Aranda, de DPC 360, aportó dos matices que rara vez se cuentan en los anuncios de producto: la financiación pública de digitalización no siempre llega a quien más la necesita, porque "si la empresa no tiene tesorería, no puede solicitar una subvención que se supone que va a mejorar la tesorería". Y en ciberseguridad: "puedes invertir lo que te dé la gana en tecnología, pero como no formes a tus empleados, no tienes nada".

Para Carla o Diego, el patrón útil de este debate no es "adopta IA", que ya lo has hecho. Es medir qué porcentaje del tiempo de tu equipo se va en tareas administrativas frente a tareas que mueven ingreso, automatizar ese primer bloque, y reservar la formación del equipo como parte del presupuesto del proyecto, no como un gasto aparte que se recorta primero.

La señal a vigilar en los próximos meses es si las ayudas públicas de digitalización empiezan a exigir un plan de formación de equipo como condición del subsidio, no solo la compra de la herramienta. Si eso ocurre, confirma que el problema ya no es tecnológico: es organizativo, y quien lo resuelva antes tendrá ventaja frente a quien solo compre licencias.