OpenAI añadió a ChatGPT Business un panel de gestión de plugins dentro de la configuración del workspace. Desde ahí, administradores y propietarios ven qué plugins están activos, quién los instaló y qué aplicaciones externas puede tocar cada uno, con filtros por estado, categoría y política de instalación.
Hasta ahora, cada empleado instalaba plugins de ChatGPT por su cuenta, sin que el equipo de TI o el responsable de operaciones tuviera visibilidad de qué conectaba la IA de la empresa con qué sistema externo. Es la definición de IA en la sombra: herramientas activas que nadie ha aprobado ni auditado. Con el Reglamento europeo de IA exigiendo transparencia documentada a partir de agosto, esa falta de control deja de ser solo un riesgo técnico.
El panel permite fijar qué plugins están disponibles para que el equipo los instale por su cuenta y cuáles vienen preinstalados por defecto para todo el workspace, además de ver qué aplicaciones usa cada plugin antes de aprobarlo. Un responsable de operaciones puede bloquear los plugins que conectan con el CRM o el ERP y dejar libres los de uso genérico, sin tocar una línea de configuración técnica.
El anuncio no aclara si el control se aplica de forma retroactiva a los plugins que el equipo ya tiene instalados, ni si genera un registro de auditoría de qué datos ha tocado cada uno. Antes de asumir que el problema de IA en la sombra queda resuelto, audita manualmente los plugins ya activos en tu workspace y decide cuáles se quedan.
