Un análisis de Ramp y Revelio Labs sobre cerca de 22.000 empresas estadounidenses cruzó dos variables que hasta ahora se discutían por separado: el gasto en IA por empleado y el crecimiento de plantilla. La conclusión: las empresas que gastan de forma intensiva, alrededor de 30 dólares por empleado al mes en herramientas de IA, aumentaron su plantilla un 10,2%, con un 12% más de contratación en puestos de entrada.

El dato contradice la narrativa dominante de este año, la de la IA que sustituye empleo. Goldman Sachs había calculado una pérdida neta de unos 16.000 empleos mensuales atribuibles a la IA, concentrada en perfiles junior. Ambos estudios pueden ser ciertos a la vez: la IA no destruye empleo de forma uniforme, lo redistribuye hacia las empresas que ya tenían margen para invertir y crecer.

Los propios autores del estudio lo advierten: la muestra está sesgada hacia empresas tecnológicas, de software y medios con caja disponible para expandirse. No es una fotografía de la economía general, y mucho menos de la europea. El dato no dice que gastar en IA garantice crecimiento. Dice que las empresas que ya crecían, gastan más en IA mientras lo hacen.

Lo que ninguno de los dos estudios aterriza es la pregunta que le sirve a una empresa mediana española: ¿cuánto gasto realmente en IA por empleado, y qué mide eso? No hay equivalente de este dato para el mercado español, y la estructura de coste de una consultora de 40 personas en Madrid no se parece a la de una empresa de software en San Francisco.

Antes de leer titulares sobre destrucción o creación de empleo, hay un ejercicio interno más útil: suma lo que tu empresa gasta al mes en licencias de IA, divídelo entre empleados y compáralo con tu plan de contratación de los últimos seis meses. Si el gasto sube y la plantilla no se mueve, la IA está sustituyendo tareas, no creando capacidad. Si ambos suben, está financiando crecimiento.

En los próximos meses vigila si aparecen datos equivalentes para el mercado europeo o español, y si tu propio gasto en IA se traduce en horas liberadas que de verdad se destinan a vender o producir más, no solo a hacer lo mismo con menos gente.