El 2 de agosto de 2026 el EU AI Act activa su régimen sancionador completo. Faltan 46 días. No es la entrada en vigor del reglamento —eso fue hace meses— sino la fecha en que las multas pasan a ser ejecutables: hasta 35 millones de euros o el 7% de la facturación global, la cantidad mayor.

El error más frecuente en empresas medianas: creer que el AI Act solo afecta a quienes desarrollan IA. Si tu equipo usa ChatGPT, Claude o Copilot en cualquier proceso de negocio, tu empresa es legalmente un operador de IA con obligaciones propias. Las sanciones son acumulables con las del GDPR.

Lo que aplica desde el 2 de agosto: transparencia hacia usuarios cuando interactúan con IA, procedimientos de notificación ante fallos, y mapeo de los proveedores de modelos que usas. El artículo 4 —formación en IA para cualquier empleado que opere o supervise sistemas de IA— lleva en vigor desde febrero de 2025. Si no lo has implementado, ya incumples. Los sistemas de alto riesgo del Anexo III (cribado de currículos, evaluación de crédito) tienen plazo hasta diciembre de 2027.

Para pymes de hasta 750 empleados y 150 millones de facturación hay un marco simplificado: documentación técnica reducida, plantillas estándar y acceso a sandboxes regulatorios. No elimina las obligaciones básicas, solo simplifica cómo demostrarlas.

Esta semana: inventaria qué herramientas de IA usa tu equipo y en qué procesos. Si alguna toma decisiones sobre personas, clasifícala como potencialmente de alto riesgo. El programa de formación mínima del artículo 4 no necesita ser costoso. La AESIA publicó una guía de cumplimiento en español.