El 3 de junio, Uber anunció que elimina el 23% de su división de People and Places — el equipo de RRHH, selección y operaciones de sede. La misma semana, su responsable de tecnología confirmó que la empresa agotó su presupuesto de IA para 2026 en cuatro meses. La respuesta operativa: topes de gasto mensuales de 1.500 dólares por empleado para herramientas agénticas.

Uber dijo públicamente que los recortes no tienen relación con la IA. Pero los propios ejecutivos reconocieron que "las mejoras de productividad generadas por la IA no estaban igualando el nivel de gasto". Y la función que más se recorta es exactamente la que más se puede automatizar: onboarding, selección, gestión de personas, operaciones de sede.

Para Marta o Diego, la lectura concreta es doble. Primero: el gasto en herramientas agénticas no es predecible con los modelos de suscripción anteriores. Un equipo de tecnología puede multiplicar su factura sin que nadie lo apruebe explícitamente. Segundo: cuando hay presión de costes y se acaba de invertir en IA, las funciones de soporte interno son las primeras que dirección revisa.

El modelo que Uber implementó — topes de gasto por nivel de uso con autorización progresiva — es replicable en cualquier empresa mediana. Asignar un presupuesto mensual de herramientas de IA por departamento antes de que el consumo se dispare es más barato que gestionarlo a posteriori.

Qué hacer esta semana: pide a tu proveedor de M365, Google Workspace o equivalente un desglose del consumo de add-ons y créditos de IA por equipo. Si no tienes ese dato, establece un cap provisional por departamento y revísalo en 30 días.