OpenAI publicó el 6 de mayo B2B Signals, un informe recurrente sobre cómo la IA se difunde en empresas. El hallazgo central: las empresas en el percentil 95 de uso de IA consumen 3,5 veces más inteligencia por trabajador que la empresa típica. Hace un año, esa brecha era de 2x. En doce meses, la ventaja de quienes van por delante se ha ampliado casi al doble. Y sigue creciendo.
Lo más relevante del informe es qué explica esa brecha. El volumen de mensajes solo da cuenta del 36% de la diferencia. El 64% restante viene de profundidad: las empresas líderes usan IA en tareas más complejas, con más contexto, con flujos más sofisticados. También envían 16 veces más mensajes por trabajador en herramientas agénticas —como Codex— que el resto. No es que usen más ChatGPT. Es que han pasado de pedirle ayuda con tareas a delegar flujos completos.
Para Carla, Diego o Marta, esto tiene una lectura concreta: si el uso de IA en tu empresa se limita a redactar correos y resumir documentos, ya estás en la mitad inferior de la curva. La distancia con quienes van por delante no es de presupuesto ni de herramientas. Es de profundidad de uso. El sector donde la brecha es mayor entre líderes y seguidores es formación: las empresas top usan IA para que los empleados aprendan y apliquen mejor la propia IA, creando un efecto compuesto.
El informe tiene un sesgo evidente: lo publica OpenAI y mide el uso de sus propias herramientas. La brecha real entre empresas puede ser diferente si se mide con datos independientes. Dicho esto, la dirección de la señal coincide con lo que Deloitte, McKinsey y Gartner llevan meses documentando. Antes de comprar más herramientas, diagnostica la profundidad real de uso de las que ya tienes. ¿Tu equipo usa IA para completar tareas o para rediseñar procesos? Si la respuesta es la primera, el siguiente paso no es tecnología.



